viernes, 3 de junio de 2011

LA VENTANA INDISCRETA

Jeff, fotógrafo que ha sufrido un accidente y tiene una pierna enyesada, debe quedarse en su apartamento. Mirando a través de su ventana elabora conjeturas acerca del extraño comportamiento de uno de sus vecinos de enfrente al que espía valiéndose de toda herramienta a su alcance (cámara fotográfica, binoculares). El juego va complicándose.
Este es el argumento de la película de A. Hitchock La ventana indiscreta (Rear Window, 1954)

Recordando esta película, y recurriendo a ciertos paralelismos, he llegado a una conclusión muy personal: hoy la ventana indiscreta puede ser nuestro propio ordenador. Los buscadores, los blogs,las redes sociales, los perfiles, los álbumes fotográficos, los enlaces...llevan a reconstruir historias con una gran precisión. No hablo de conjeturas sino de realidad.
Ahora me pregunto: ¿Es ético hacer este seguimiento? ¿El hecho de que hablemos de algo público, lo justifica? ¿Y si este fuera el único medio que nos facilitara la verdad?
Lo cierto es que muchas personas, metafóricamente hablando, se desnudan y "echan su vida a las redes" porque quieren expresarse, porque quieren compartir...Pero la red es pública.

Yo tuve un diario encuadernado en piel marrón y con un pequeño candado, lo escondía en el cajón de la mesilla de noche y en èl escribí durante años.
Era mi mesilla, era mi cajón, donde reposaba aquel reguero de sentimientos y experiencias, de anhelos y deseos. Bajo llave ocultaba ese retrato íntimo: exponerlo me habría hecho vulnerable.
¿Qué fue de mi diario? ¿Lo destruí en un arrebato de madurez?.No lo recuerdo: mi memoria se niega a desvelarme su paradero. Sólo tengo la seguridad de que, el tiempo que estuvo conmigo, fue guardado celosamente.
Si alguien, por simple curiosidad, abrió el cajón de mi mesilla y forzó el candado que preservaba mi mundo,lo hizo sin mi consentimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario